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Inspirando personas y transformando vidas.

Inspirando personas y transformando vidas.

Lema de los 60 años de la UCB:

Inspirando personas y transformando vidas.

Guadalajara

23 de Septiembre 2026

En la canción que le compuse a mi primer nieto, Santiago, queriendo animarlo a hacerle honor a su nombre para que desde ahora vaya pensando en ser peregrino, hay una frase que dice: “Disfruta los amigos que el Camino te dará” .

Nuestra experiencia en Bolivia estos maravillosos e intensos días ha sido justo esa, disfrutar de la Misión que se nos llamó a vivir, y de paso disfrutar el regalo de compartirlo con amigos que terminan siendo cómplices en El Camino hacia La Eternidad, haciendo que lo “ordinario” sea siempre “extraordinario”.

Se me invitó a ser parte de la Celebración de los 60 años de la UCB y a hacerme parte real del lema que encabeza todo: Inspirando personas y transformando vidas .

Lo cierto del caso es que la labor de siembra que lleva esta institución en todos estos años es admirable, y en ella se cumple aquello de que el árbol bueno se conoce por sus frutos buenos y permanentes. Además se cumple aquello que el ruido no hace bien, y el bien no hace ruido.

Sin quererlo ni planearlo nosotros (esto nace de un Corazón y una Mente Mayor), mi labor de evangelizar con la Música se volvió parte de la historia de muchos cuando aún eran muy jóvenes, siendo que al final una o más canciones terminaron siendo parte de momentos claves en el camino de aquella juventud que, convertida en hombres y mujeres, ahora son agentes reales de transformación para su cultura y su país.

Como suele pasar en nuestros países, cada zona tiene lo suyo y eso se disfruta a totalidad al momento de servir.

Santa Cruz nos recibió con total alegría y convocando (como tiene que ser) a la Universalidad de la fe en su zona. El plus, no menor para mí, es que fue en casa Salesiana en donde se hizo el evento, pudiendo saludar a sacerdotes de la comunidad y compartir con ellos.

Como se dice en términos eclesiales aún sabiendo forma y contenido, íbamos en plan “ad experimentum”, pues estábamos presentando la actividad como una conferencia, y la gente agradecía que fuéramos de concierto. Al final nos rendimos y terminamos anunciando un confecierto o una conciertencia.

Hacía muchos años no hacía nada similar y menos en solitario, pero estábamos en territorio amigo y se le agregaba el cariño, como sea, fue una total experiencia en lo personal volver a mis raíces de inicio en el formato de llevar el Mensaje.

Como tenía que ser en Santa Cruz, fue una fiesta y una linda celebración de y para la Universidad.

De ahí partimos a la bella Cochabamba. En cada una de las ciudades que visitamos, estuve hace años también de concierto, y reencontrarme con su gente y su cultura era volver a descubrirlo todo con total novedad. Me toca reconocer que Cochabamba se ha vuelto una ciudad jardín, y que la han decorado con detalle, esto para los que la visitamos pasa a ser una postal a primera vista. La actividad fue maravillosa. Como lo fue en Santa Cruz, hubo abridores para el evento, y una vez más las espiritualidades de nuestra Iglesia hicieron su parte y colocaron su canción, dando el contraste que me ayudaba a la hora de mi intervención.

Por la cercanía con el público era llamativo cómo se podían ver diferentes generaciones presentes, cosa que daba gusto y se volvía agradecimiento al Cielo por tanta historia de tantos hecha canción. Lo cierto es que después de 45 años de Apostolado esto se agradece, recibiendo a la nueva generación y también aquellos que ahora llegan con juventud acumulada y puede que hasta con sus nietos a la actividad.

Ver la acción de la Universidad en alianza y red para con La Iglesia completaba la imagen y me permitía cantar en total contexto.

Finalmente llegamos a La Paz.

Hacía solo unos días, por cuestiones políticas internas, la ciudad había estado sitiada, textualmente, el dato lo teníamos, pero costaba imaginarse semejante situación en tan breve pasado.

Pudimos compartir y conversar a gusto con personajes maravillosos de la Universidad antes del evento, y agradecerles su hospitalidad y misión.

Creo que esa noche en La Paz pude concretar el formato de presentación y lograr condensar entre historias y canciones el mensaje de apoyo que traemos sumando a la labor laudable de la Universidad en todos estos años. Y como lo fuera en las anteriores presentaciones, los asistentes eran lo mejor de esa velada. Diría el Rector al final que se le hacía impresionante que por dos horas enteras la gente no se aburriera, que por el contrario lo ameno con contenido siempre estuvo presente.

Uno de nuestros anfitriones me comentaba que mi primer concierto en Bolivia fue ahí, y fue así mismo, mi alma, mi guitarra y El Espíritu Santo, lo que le daba un sabor único al momento, pues casi 30 años después, el seguir pudiendo hacerlo es un regalo directo de Su Gracia y prueba total de Su Fidelidad.

Gracias Bolivia por recibirnos, por su cariño, respuesta y cercanía. Gracias a la Universidad por ser puente para que todo esto se realice y felicidades por los primeros 60 años.

En especial quiero mencionar a los tres mosqueteros que se desvivieron por nosotros para que todo saliera lo mejor posible. A Mario, todo un road manager, previsorio al máximo; a Rafa, conocedor y práctico, con total velocidad de respuesta; y a Franz por su amistad y disposición, además de ser mi memorabilia para mi ya dificultosa capacidad de recordar tantas caras, historias y lugares. Gracias por acompañarnos a Oscar y a mí en esta aventura.

Y por supuesto al Padre Pepe, cercano, presente, amigo y pastor, su presencia daba la paz y certeza de que veníamos por algo y para algo.

Les dejo para cerrar este escrito uno de mis versículos cercanos a mi corazón y mi misión, se los comparto con toda alegría:

“Porque Dios no es injusto para olvidarse de lo que ustedes han hecho y del amor que tienen por su Nombre, ese amor demostrado en el servicio que han prestado y siguen prestando a los santos.” Hebreos 6,10